El otoño está siendo una estación muy complicada para el Peque a causa de la guarde. Le encanta ir allí, lo dejo muy contento por las mañanas y se lo pasa pipa con su seño Marta, los nenes, sus amigos Marco y Miguel... pero su sistema inmune se está poniendo las pilas a marchas forzadas.
Le estamos siendo tremendamente rentables a la guardería (eso da para otro post). Creo que todavía no ha encandenado más de dos semanas seguidas yendo. El caso es que a principios de octubre cogió una gastroenteritis bastante dura, estuvo varios días sin comer y se quedó prácticamente en los huesitos, bajando de los 11 kg con sus 89 cm.
El peso tan bajo, unido a que hacía meses que el Peque no hacía una caquita medio normal, hizo que la pediatra que le está viendo últimamente le mandara una "ITV" completa para descartar cualquier tipo de problema: ecografía de abdomen, análisis de orina, cultivo de heces y analítica de sangre completa, con perfil de celiaquía y alergia a la leche.
El caso es que ya tenemos todos los resultados, y el desenlace es que el Peque está sanito como una pera. A pesar de alimentarse últimamente prácticamente sólo a base de leche, cerales, petit y actimel, no tiene anemia, sus defensas están bien, y todos los niveles son totalmente normales. Reconozco que esto me ha sorprendido bastante. Me preocupa que estando malito no quiera probar carne, ni pescado, ni fruta, pero ya me quedo mucho más tranquila sabiendo que a pesar de ello, está muy bien.
La pediatra le dijo: "Así que eres así de delgadito y blanquito simplemente por tu naturaleza". Pues sí señor, y yo me alegro tremendamente de haber descartado por fin cualquier otro tipo de problema.
Se da la circunstancia además de que después de todo este ajetreo de pruebas, de pronto ha empezado a hacer de nuevo caquitas normales, 4 días consecutivos llevamos ya... Nunca es tarde, si la dicha es buena :-)