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martes, 2 de abril de 2013

Me rindo

En días como hoy, me rindo, y no puedo parar de llorar... Me planteo cómo pude dar el paso de ser madre, si yo realmente no sirvo para esto. Me planteo cómo encima me he propuesto repetir. En días como hoy pienso en qué haríamos sin Papá desde un Tercero, que siempre mantiene la cordura y tiene paciencia infinita, y me siento tan, tan inútil...

En días así, entradas con ésta de Silvia de SER MADRE - ¡Toda una aventura! me reconfortan, y me ayudan a levantarme una vez más, de nuevo con la sonrisa puesta.

viernes, 8 de marzo de 2013

Un mes de rabietas


Nuestro Peque siempre ha tenido bastante carácter y ha tendido a ser bastante lloroncete, pero las rabietas de verdad empezaron hace prácticamente un mes. Recuerdo perfectamente el día que marco como inicio de todo porque coincidió con el fin de semana de los carnavales, y fue la primera ver que le vi tirarse al suelo llorando y gritando de frustración.

Desde entonces las rabietas se han sucedido un día tras otro, bajando sólo de intensidad los días que ha estado malito, imagino que por falta de energía. Lo habitual ya son días como el de ayer, en el que tuvo cinco, la primera y la última las de mayor intensidad. Hoy de momento va por el mismo camino, con la primera nada más despertarse.



Por mucho que una haya leído sobre las rabietas, y haya escuchado las experiencias de otras mamis, una es incapaz de imaginar lo doloroso que puede llegar a ser ver a tu hijo tan fuera de sí, sufriendo de esa manera... Al principio, tras cada rabieta suya venía otro berrinche mío, que me ayudaba a descargar la tensión generada por el trance. Ahora ya no es así. Hasta yo, que soy muy llorona, soy incapaz de seguir su ritmo, así que mantengo la entereza, le explico por qué no puede tener lo que ha provocado la rabieta, y me limito a esperar a que se le pase.

En ocasiones parezco hasta una mamá zen y todo :-P



Sé que esto no es nada comparado con lo que nos espera cuando nazca su hermanito, así que procuro tomármelo como una especie de entrenamiento. Mientras pase esta racha y no, seguiremos bajándole el hijómetro a todos los vecinos del barrio que se preguntan qué le ha pasado a ese pequeñín que antes se paseaba por la calle alegremente con su carita de bueno y ahora va tan tremendamente indignado...