Siempre le he tenido mucho respeto a la operación pañal. A pesar de que las abuelas y la seño aseguraban que el Peque estaba más que preparado, a mí me preocupaba mucho esa tendencia natural que tiene él a hacer siempre lo contrario de lo que se le dice.
Finalmente llegó el día, lunes 20 de mayo, y todo empezó mucho mejor de lo esperado. Sólo hubo algún escape, y en general estaba muy contento con su escupidera nueva, que además era la misma que en la guarde.
Yo siempre había pensado que esto sería algo más o menos progresivo: empezaría de una manera, y poco a poco iría mejorando, y así fue al menos durante los primeros días. Cada día había menos escapes, aunque la caca le costaba un poquito más, hasta que llegó el viernes. De pronto esa tarde empezó a decir que no quería escupidera, y se hizo todos los pipís encima. Yo me sentía fatal, y no hacia más que pensar en qué podría haber hecho yo que hubiera desencadenado de pronto ese rechazo.
Al día siguiente hicimos como si nada hubiera pasado la tarde antes y el día fue perfecto. Hizo su primera caca en la escupidera en casa y no hubo ningún escape. No podíamos estar más felices :-)
Y así fueron pasando los días, cada vez un poquito mejor, hasta que llegó este sábado por la tarde, casi dos semanas después del inicio, y otra vez la magia desapareció. Toda la tarde sin querer sentarse en la escupidera, y haciéndose todo encima. Con la caca, estuve viéndole venir un buen rato y preguntándole varias veces si quería que fuéramos a la escupidera, con mil entretenimientos de por medio, pero nada, lo negó todas las veces hasta que se lo hizo encima. Esto sí era lo que yo habría esperado desde el primer día...
El fin de semana estaba siendo horrible por todo. Igual que se negaba al tema de la escupidera, decía que no a todo lo que le dijeras. Yo no podía evitar sentirme tremendamente culpable por el rechazo que tenía con la escupidera, a la vez que me sentía inútil por no ser capaz de motivarle. Todo esto combinado con mis hormonas, me habían convertido en una auténtica magdalena este finde...
Y así la sorpresa volvió a llegar por la noche. Otra vez le vi las intenciones de hacer caca, pero esta vez preferí no decirle nada, para evitar agobiarle. Esperamos, y efectivamente se hizo una poquita encima. Me avisó, y sin decir yo nada ni hacer ningún tipo de gesto me fui al baño con la intención de limpiarle. Una vez allí, para mi sorpresa, hizo lo que yo habia intentado hacer con él el día anterior: cogió su adaptador, lo puso en el WC y dijo "Voy a hacer caca en las escupidera grande". Y dicho y hecho, terminó hacendo una buena caca en el WC, con la consiguiente fiesta por nuestra parte :-D
De momento voy a seguir en la misma línea, intentando no decirle nada, sólo informándole de las veces que voy yo al baño, que son muchas (jajaja, cómo se nota la recta final del embarazo). A ver qué tal se da. Seguiremos informando :-)
Aprendiendo a ser mami, cayéndome y volviéndome a levantar... Redescubriendo cada día el mundo de la mano de mis peques
lunes, 3 de junio de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Test de hidrógeno espirado en bebé de 2 años
Y finalmente llegó el día. La cita la tenía a las 9 de la mañana y el pobre mío pasó una noche previa horrible, sin parar de toser. Me levanté preocupada con que no pudiera hacerse la prueba, ya que en el documento informativo ponía que no podría hacerse si tenía tos. Afortunadamente cuando se despertó dejó de toser, y salimos muy puntuales sin darle nada de comida ni de agua.
Llegamos tempranito así que fue el primero de los 4 que iban a hacerse la prueba aquél día. Él era el más pequeñito con diferencia. Los demás rondaban los 13 o 14 años.
Nada más llegar, el primer hito de la prueba: “soplar el globito”. Era el primero y le hizo cierta gracia. Después, el segundo: el “zumito de naranja”. El pobre mío tenía tanta sed y hambre que se liquidó su vasito en un segundo y luego pidió galletas para acompañar… Era curioso ver mientras a los mayores dándoles vueltas a sus botes sin terminar de tomárselos… ¡El peque se portó como un hombrecito!
En total fueron 6 globitos los que tuvo que hinchar. A las 9, 9:30; 10, 10:30, 11 y 12. Los 3 primeros los llevó bien, pero a partir del cuarto… estaba el pobre hasta el gorro ya de globitos. Como era de esperar, entretenerle por allí fue complicado, pero Papá desde un Tercero salía constantemente con él a la calle para que lo llevara mejor.
A última hora empezó ya a pedir agua, yogur, galletas, papita… y sus ganas de poder comer por fin fueron las que le animaron a soplar el último globito. A las 12:30 pudo ya comer (bastante menos de lo esperado, imagino que el liquidín de la prueba le levantaría un poco el estómago) y a las 13:00 le estaba viendo el especialista de digestivo con los resultados en la mano.
Diagnóstico: intolerancia a la lactosa en grado leve. Le mandaron un tratamiento de 10 días: antibiótico especial para el estómago, para eliminar la flora, y unos polvitos para reconstituirla. Y aparte de eso, leche sin lactosa (con eso ya llevábamos meses) y sólo un derivado de la leche con lactosa al día.
¿Resultado? Caquitas normales en menos de una semana :-D Estamos muy, muy contentos. No sé si cuando termine el tratamiento seguiremos igual, pero yo soy bastante optimista. Creo que la clave ha estado en dejarle sólo un derivado de la leche con lactosa al día. Al Peque le encantan los lácteos, y claro, si aunque tomara la leche sin lactosa después se hartaba de petit, quesito, yogures, etc., tampoco avanzábamos gran cosa teniendo en cuenta cuál era su problema…
Ojalá se mantenga esta buena racha de caquitas, que ya mismo tenemos aquí la operación pañal, ¡otro hito más!
lunes, 29 de abril de 2013
Digestivo: Más pruebas para el Peque
Hace ya prácticamente 6 meses, y
después de hacerle una ITV completa al Peque, di por descartado que tuviera cualquier
patología relacionada con la alimentación. Qué equivocada estaba...
Después de medio año aquí seguimos
sin hacer una caquita normal y midiendo casi un metro sin llegar a los 12
kilos. Desde aquella entrada hemos sufrido alguna gastroenteritis más, y en
vista de que no remontamos a pesar de tomar probióticos a espuertas, nuestra
pediatra nos ha derivado al especialista de digestivo.
En la primera cita nos enseñaron
una tabla ilustrativa de caquitas en las que debíamos señalar qué pinta tenían
las heces del Peque. Como era de esperar, la cosa se movía entre los dos niveles
más feos.
En vista de que le habían hecho hace poco otra analítica completa, empezó por mandarle una prueba de parásitos de heces (todo normal) y test de hidrógeno espirado con lactosa.
Tenemos la cita para el test el próximo lunes y he sido incapaz de encontrar ninguna experiencia de otra mami que haya tenido que hacérsela a su peque. En principio nos permitirá poder descartar la intolerancia a la lactosa y el sobrecrecimiento bacteriano, pero creo que al Peque se le va a hacer bastante duro, y me da a mí que no va a salir nada de esto.
Por lo que me ha contado una
compañera que se la ha hecho ya de mayor, te dan en ayunas un líquido similar
al que nos administran a las embarazadas en la curva del azúcar, y cada media
hora durante 4 horas tienes que soplar por un tubito. Afortunadamente no tienen
que pincharle, pero sólo pensar en conseguir que se tome el liquidín, y entretenerle
4 horas en la sala de espera de una consulta con sólo en el cuerpo el liquidillo
en cuestión, ya me preocupa.
Pensamos llevarnos un buen
arsenal de entretenimiento, a la mitad de la mañana se incorporará la abuela
para tratar de llevar un soplo de aire fresco, y sobre todo, Papá y yo iremos
cargados de mucha paciencia.
La semana que viene os contaré qué tal todo, los resultados nos los darán la misma mañana...
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